miércoles, 13 de julio de 2011

Circuit de Catalunya.

Esto no lo puedo dejar pasar, y ya me estaba olvidando, en la tarde-noche de ayer fui a dar unas vueltas en el Circuit de Catalunya: el famoso Montmeló de la fórmula uno (sé de varios amigos que me mestarán envidiando). Desde que llegué me sentí como un niño, no podía creer que mi Orbea y yo estuviésemos rodando sobre la pista (abrasiva en extremo, eso sí) que recorren año a año los más grandes pilotos del mundo. No se me borraba la sonrisa de la cara (a medida que el consumo de oxígeno aumentaba, claro, se me cambió por la acostumbrada mueca desagradable de sufrimiento y ahogo).

En un recorrido de unos cinco kilómetros, a partir de la curva que está al final de la recta de meta pica bastante para arriba y en todo el sector posterior hay no pocos repechos. Lo mejor es la última curva en bajada y toda la recta de boxes que, aunque sube un poquito, se hace muy muy rápido.

Es alucinante poder andar en un asfalto tan bueno sin tener que preocuparte por los autos. Tal vez sea un poco caro (cinco euros) pero vale como experiencia. Después de haber visto la etapa del día del Tour, poder rodar ahí fue un gran placer.

Al final me salieron un poco más de 60 kilómetros en dos horitas. Volví encantado.

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