lunes, 24 de enero de 2011

Todo aquí ahora y sin pensarlo demasiado: Amanda Berenguer.

Estoy en Barcelona, escuchando a Helios para tapar algunos ruídos y poder leer tranquilo un poema de Amanda Berenguer que se llama "Nubes Magallánicas".
El texto habla del mar, habla de Montevideo, habla de la constelación del Navío y de los argonautas.
Habla de mí.
Algún catalán de apellido Berenguer hizo el viaje inverso al que hice yo y tuvo una descendiente poeta (y de las buenas) en aquella costa del océano.
La canción de Helios se llama "Coast off".
La costa que describe Berenguer es la misma en la que yo me regodeaba (en noches que veía llegar desde una plaza llamada "Virgilio" y que ella nombra).
El barrio es Punta Gorda.
Recuerdo ahora que su casa quedaba cerca de mi casa
(o eso me dijo alguien alguna vez).

"quedan someras sobras sobre la mesa tendida
queso para trampas caseras y cebo rancio
y lentejas con tocino guisadas
para alimentar los diarios malos entendidos
viejos como el mundo
un plato por otro de carne viva fría
o trozos dando coletazos de eso que somos
por dentro y no se ve
y emerge a veces en rabiosa pesca mayor
difícil de descuartizar"

Un libro mío se llama "escritos a la luz de las cosas que no se ven" y me doy cuenta de que está contenido de algún modo en este poema, quizás en ese extracto que acabo de citar.

"¿acaso el propio Argos podría
descubrir el escondrijo situado
en una punta montevideana
donde permanezco atada a esta escritura?"
Dice Amanda.

Yo escribo en el margen del libro:

todo viene como se siguen las letras
con las letras llega, todo llega
a través de las palabras
todo es todo, magma
me refiero a ti, al lugar, al cielo
y a mí, que estuve de ese mismo lado,
todavía estoy
y ahora aquí

Nunca conocí personalmente a Amanda Berenguer. Fui alumno en la Universidad de su famoso marido, José Pedro Díaz.
Amanda Berenguer murió el año pasado, creo que no tuve tiempo de escribir nada cuando eso pasó. Sin embargo ahora está aquí.

Ayer comimos lentejas.

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