miércoles, 8 de julio de 2009

"entre escuchas, pérdida."

fragmento de una excelente entrevista de Laura Giordani, Arturo Borra y Víktor Gómez a Eduardo Milán.

"Creo que hay que comunicar —en la acepción de hacer contacto, no de intercambiar sentido— por lo no necesariamente comunicable. La comunicación es un «algo más» poético, pero no es el sentido del poema. Tampoco el enclaustramiento. Hoy es más importante dejar suspendido que cerrarse. El valor del erizo que le otorga Derrida a la poesía es correcto. Es el gran valor de la poesía su erizamiento y su capacidad de erizar, de erizar por erizamiento, no por horrorizar, no por poner los pelos de punta. Aquí no hay problemas de comunicación. Ese no es ya el tema. Lo incomunicable es difícil de manipular, es cierto. Pero más que incomunicados estamos desolados. Somos impotentes ante cómo marcha el mundo y ante el hecho de que no todos estamos así. Esto es un devenir ideológico-moral de la poesía que no todo el mundo suscribe porque la poesía no tiene que ver, en principio, con eso. Es lo que mueve a la ira de la actitud de los «neutrales» de la poesía: se vuelven principistas, esencialistas. Conjugan proletariado y monarquía por la magia de la rima. Se vuelven los verdaderos humanistas, Petrarcas. Sin embargo, la poesía no es cualquier historia ni todo el mundo es poeta. Lo primero es responder con lo específico, después marchamos. Lo nuestro es la palabra, las relaciones con las palabras. No somos los únicos. Pero le damos un sentido distinto a ese uso verbal. El problema es la exclusión de ciertas áreas de significación que otorgan sentido. Es lo que hace el poder mediático-consensual. Se diría que somos criminales porque no estamos de acuerdo con su manera de manejar el lenguaje. Su manera de manejar el lenguaje de la realidad y la realidad del lenguaje es totalmente elemental.
Un problema hoy es «¡otro problema más!», es un cansancio. No queremos más problemas. ¿Qué es lo que queremos? Hay que recomenzar la tarea de la poesía como una forma distinta de gratificación. Amenazar con lo difícil. Escamotear posibilidades fáciles. La gran frase de Bush en Irak: «Pueden no haber armas de destrucción masiva pero pueden surgir Oportunidades». Eso es bueno para los asesinos, los inversionistas y los Directores del Caos. No para la poesía. Hay que restringir las oportunidades. Pero no estoy hablando de ninguna agitación. Esto es lo que entiendo por compromiso: elección. El mundo actual siempre es corregible, si no es por aquí, es por aquí, si no es Dadá, es barroco. No: hay que elegir. Ir al tanteo está bien para empezar. Pero después hay que elegir un camino. Trabajar con lo inaccesible de la poesía. Hay un costado accesible en la poesía. Pero hay uno inaccesible. Si quieres jugar en la lógica olímpica pre-capitalista de ganar-perder, ahí ganas. Existe el enemigo. Va a negar que lo es. El enemigo debe saber que la poesía es una forma de tomar partido tan responsable como cambiar el mundo. No es una cuestión de mantenimiento. A este mundo lo mantienen ellos y lo sostenemos nosotros."

la nota entera aquí.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

genial esta entrevista.
code

nicolás dijo...

la verdad que sí.
saludos.