martes, 18 de diciembre de 2007

dice auster

I
el mundo está en mi cabeza. mi
cuerpo está en el mundo.

II
el mundo es mi idea. soy el
mundo. el mundo es tu idea.
eres el mundo. mi mundo y tu
mundo no son lo mismo.

IV
el mundo no tiene existencia
objetiva. existe en la medida en
que somos capaces de percibirlo.
y nuestras percepciones son
limitadas necesariamente. lo
que significa que el mundo
tiene un límite, que se detiene
en alguna parte. pero donde
se detiene para mí no es
necesariamente donde se
detiene para ti.

VIII
¿qué es, entonces, la experiencia
del lenguaje? nos da el mundo
y lo arrebata de nosotros. en un
mismo aliento.

IX
la caída del hombre no es
una cuestión de pecado, de
transgresión, ni de infamia
moral. es una cuestión del
lenguaje conquistando la
experiencia: la caída del
mundo en el mundo, la
experiencia descendiendo del
ojo a la boca. una distancia
de aproximadamente tres
pulgadas.

X
el ojo ve el mundo en flujo.
el mundo es una tentativa de
detener el flujo, de estabilizarlo.
y sin embargo persistimos en
tratar de traducir la experiencia
en lenguaje. de ahí la poesía,
de ahí las expresiones de la
vida cotidiana. esto es la fe
que previene la desesperación
universal -y también la
produce.

XII
la fe en la palabra es lo que llamo
Clásico. la duda en la palabra
es lo que llamo romántico.
el clasicista cree en el futuro.
el romántico sabe que será
decepcionado, que sus deseos
nunca serán cumplidos. pues cree
que el mundo es inefable, fuera
del alcance de las palabras.

XIII
sentirse alienado del lenguaje es
perder tu propio cuerpo. cuando
las palabras te fallan, te disuelves
en una imagen de la nada.
desapareces.


ahora bien, desde luego se puede discrepar con paul, pero no podrán dejar de aceptar que se trata de un bonito esfuerzo de reflexión sobre ese binomio palabra-percepción que tanto nos seduce a todos.

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