martes, 10 de agosto de 2010

Dice John Berger.

Cada día más rojas
las hojas de los perales.
Dime lo que sangra.
No es el verano
pues el verano se fue pronto.
No es el pueblo
pues el pueblo aunque borracho en la carretera
no se ha caído.
No es mi corazón
pues mi corazón ya no sangra más
que la flor de la árnica.

Nadie ha muerto este mes
nadie ha tenido la suerte
de recibir un permiso de trabajo.
Les alimentábamos de sopa
No permitimos que durmieran en el granero
más pensamientos suicidas
de lo que es normal en noviembre.
Dime lo que sangra
tú que ves en la oscuridad.

Las manos del mundo
amputadas por el beneficio
sangran en
calles de matanza.

domingo, 8 de agosto de 2010

Este no es un blog de ciclismo.

Vaya para demostrarlo este poema de 1859 escrito por Emily Dickinson.

"¡Nuestras vidas son suizas-
tan tranquilas -tan frescas-
hasta que una extraña tarde
los Alpes descuidan sus cortinas
y vemos más lejos!
¡Italia está del otro lado!
¡Mientras tanto, como un guardia entre ellos-
los solemnes Alpes-
los Alpes sirenas
para siempre se interponen!"



(Pregunta: ¿qué porcentaje tendrán las rampas de los Alpes que describe la poetiza?)

jueves, 5 de agosto de 2010

Si, como afirman los cristianos, de verdad Dios se hubiese encarnado, debe haber sido alguien parecido a Chico Buarque.

Cuando yo era un niño, mis padres compraron en el Chui (decir Brasil sería pretencioso) el cassette cuya portada se observa aquí al lado. Un señor con aspecto de actor de serie de televisión norteamericana de los años setenta y fondo de helechos del mismo color que sus ojos: Chico Buarque.

¿Qué podía pensar yo de aquella obra? Nada. El mundo de los mayores permanece bastante ajeno a los niños. Pero, desplazamiento tras desplazamiento, aquella música era lo único que se escuchaba en el auto nuestro. Podría parecer abrumador pero no, todo lo contrario, ese disco era uno de los mejores discos de Chico Buarque y, por lo tanto, representaba, representa, un enorme placer al cual agradezco haber sido inducido sin querer. Todas y cada una de las composiciones son hermosas, las palabras precisas, las interpretaciones y los arreglos tienen esa perfección que, probablemente, sólo puede existir en Brasil o en Estados Unidos. Y la voz... la voz de Chico Buarque, que canta como si estuviese conversando contigo, con una tranquilidad artificialmente seductora, porque Chico es, antes que nada un seductor, y así, hasta un niño que no entiende nada (o entiende todo) puede sentirse atraído hacia él.

Pero todo eso yo no lo podía pensar entonces. En ese tiempo, me gustaban las melodías, más que nada las alegres, y las cantaba (sin entender lo que decían, en el más estricto sentido de la palabra entender), cantaba las melodías, no las palabras: "Feijoada completa", "Ate o fim", "Pivete" y, sobre todo "A pesar de voce". "A pesar de voce" era la apoteosis, y no sólo por ser la última canción: mi hermana, mi madre, mi padre y yo cantando en el auto.

Claro que lo que yo tampoco podía saber (tampoco puedo saberlo ahora pero lo supongo) es que seguramente mis padres habrían comprado ese disco por lo que significaba políticamente. Eso lo entendí más adelante, "A pesar de Voce" es el ejemplo más obvio y sólo puedo imaginar lo que significaría para mis padres, como para tantos uruguayos (y brasileros, obviamente), cantar aquellos versos luminosos en años tan oscuros ("todo ese amor reprimido, ese grito escondido, ese samba en lo oscuro"). Sin embargo, como suele ocurrir, esa canción, por su obviedad discursiva, es la que más fácilmente ha pasado al olvido.

Años después, en la adolescencia, rescaté ese cassette de un mueble viejo y me puse a escucharlo de vuelta. Ahí, la canción que más me impresionó fue "Cálice", escrita junto a Gilberto Gil y cantada con Milton Nascimento. Una verdadera maravilla de poesía, música e interpretación. Uno de esos momentos afortunados, de los que hay muy pocos, en la historia de esa cosa llamada canción popular (a pesar de los arreglos efectistas de esta grabación). En mi adolescencia me impresionaba mucho la vida de Jesús, su sacrificio, y los versos: "Quero inventar o meu próprio pecado/ Quero morrer do meu próprio veneno" (tan adolescentes) fueron de los primeros que hicieron una huella importante en mi comprensión del mundo.

Hoy sé que la canción tenía una buena dósis de carga política, el famoso juego de palabras de "cálice" con "cálese" (cállese) referido a la sensura, la bebida amarga, la sangre, todas esas cosas que, obviamente, pasaron desapercibidas para los sensores hasta que el disco fue un éxito y se pusieron a "pensar" por qué y lo sensuraron. Pero la obra de Chico Buarque es tan refinada que esa canción se puede escuchar todavía sin perder un ápice de su carga poética: Cristo, ese intermediario eterno entre el martirio divino y el martirio humano, resplandece del mismo modo en tiempos de democracia o dictadura ("quiero apestar a humo de aceite diesel, emborracharme hasta que alguien me olvide"). Es un ejemplo a seguir sobre el arte de crear tomando una posición política (cosa tan necesaria ahora como antes, tal vez más) sin dejar de lado la calidad y la perdurabilidad, algo que tiene que ver con los muchos sentidos que pueden tener las palabras, las imágenes y, sobre todo, las cosas que nos pasan en la vida (de la cual, lo digo para los que lo han olvidado, la política es parte fundamental).

Aquí una excelente versión (en audio e imagen, con tantas caras conocidas y jóvenes -menos Vinizius) que juega con el hecho de la sensura.

Si, como afirman los cristianos, de verdad Dios se hubiese encarnado, debe haber sido alguien parecido a Chico Buarque.



"Sei que há léguas a nos separar
Tanto mar, tanto mar
Sei, também, quanto é preciso, pá
Navegar, navegar
Lá faz primavera, pá
Cá estou doente
Manda urgentemente
Algum cheirinho de alecrim"

(me voy a poner a llorar)

miércoles, 4 de agosto de 2010

Dos respuestas de Félix de Azúa.

Félix de Azúa postea, en su altamente recomendable blog, las respuestas a unas preguntas que le envía la revista suizo alemana "ECOS". Dos de ellas, puesto a elegir, me parecen antológicas.

¿Cómo se imagina el arte del futuro?

Es imposible imaginar tal cosa, entre otras razones porque el futuro es también una figura del arte. El futuro como tiempo verbal sólo puede entenderse metafóricamente. Vivimos poéticamente cuando decimos, por ejemplo, "El año próximo me bañaré en la piscina de Lourdes", o bien, "Nos casaremos dentro de tres meses". No hay nada más allá de lo que ahora es, excepto nuestras narraciones. En ese punto creo que lo más sensato son las tesis sobre la historia de Walter Benjamin.

Quien sí parece estar en crisis es la filosofía. En las últimas décadas, los filósofos dan la impresión de haberse atrincherado en las universidades. Lejos han quedado los tiempos de un Sartre o un Camus. Fuera de las aulas, ¿cuál es, si la tiene, o debería ser la función del filósofo en la actualidad?

Tampoco estoy muy de acuerdo con la formulación de la pregunta. Hay en ella varios supuestos que me parecen difíciles de sostener. Por ejemplo: lo que sí está en crisis es la universidad, hasta el punto de haber desaparecido. Los grandes campos de aparcamiento de futuros parados que llamamos "universidades" no tienen la menor relación con aquel lugar en donde se aprendía a ser humano y que inventaron los góticos. No hay filósofos en sentido serio desde hace un siglo. El mismo Heidegger abominaba de la palabra. Hay, eso sí, "profesores de filosofía", que son los encargados de ese entretenimiento en los campos de futuros parados. Yo mismo lo he ejercido durante treinta años. Lo más notorio del pensamiento actual (en Alemania, por ejemplo, Sloterdijk y Zizek, en Italia Agamben, etc,) sólo muy indirectamente puede considerarse integrado en la universidad. Subsisten unos cuantos filósofos de estilo gótico en algunos Colleges británicos. Como todo en Inglaterra, es un admirable modelo de conservacionismo sólo comparable a los jardines de Capability Brown o a los beefeaters de Buckingham Palace. Todo lo cual demuestra que los filósofos son perfectamente inútiles para la sociedad contemporánea.

domingo, 1 de agosto de 2010

Mostró la hilacha.

Igual que en la antigua Grecia, en el olimpo deportivo también hay buenos y hay malos. Hay dioses que se llevan bien con los otros dioses y hay algunos cuya mala leche es proverbial. Este año volvieron al ruedo unas divinidades que antes eran iguales a Zeus, pero ya no están para esos trotes y han dejado claro que, cuando uno se acostumbra a ganar siempre, no es fácil perder.

En el reciente tour, después de la etapa en la que Lance se descolgó definitivamente de la competencia (mucho más cerca de la largada que de la meta, por cierto), pudimos apreciar un video, que por supuesto ya sacaron de youtube, en el que le tiraba la bicicleta encima a un simple mortal que iba caminando inocentemente. Ni lucha contra el cáncer, ni ayuda a los niños, ni ese nuevo look de hombre bueno que ha adquirido pudieron disimular su mal carácter.

Hace apenas una media hora, otro antiguo dios, Michael Schumacher, hizo algo mucho peor. Cuando su eterno escudero en Ferrari, Rubens Barrichelo, lo estaba pasando a 300 kilómetros por hora, le tiró el auto encima empujándolo contra el muro de boxes, en lo que, literalmente, es una maniobra asesina que, por fortuna, el brasileño pudo eludir sin daños. Como dijo Rubens después de la carrera: "Estuvo tres años fuera, no tenía necesidad de volver para hacer eso". Es importante recalcar que "eso" pudo haber provocado la muerte de un antiguo compañero de equipo.

A veces, acostumbrados a las derrotas, los loosers no evaluamos en toda su magnitud lo importante que es saber perder, pero en todo caso, es mucho más difícil que saber ganar.

(De "el Diego de la gente" mejor ni hablar, debe estar "chupando" alguna cosa por ahí)

jueves, 29 de julio de 2010

Le maitre.

Como todo el mundo sabe, los campeonatos europeos de atletismo están disputándose esta semana en Barcelona. Así que aproveche y me fui al mítico estadio olímpico de Montjuïc a ver la prueba que más me gusta: los 10.000 metros masculinos. La verdad que fue una carrera preciosa que en las últimas dos vueltas hizo suya el británico Mo Farah, aunque la emoción la puso el marroquí que corre por España Ayad Lamdassem.

Sin embargo, lo que más me impresionó fue ver a Cristophe Lemaitre correr los 100 metros, prueba en la que se quedó con el oro. Los cien metros tienen esa cosa que seduce tanto, por su gran potencia (hoy volvió a dar una exhibición en la semifinal de los 200 metros con un sprint final increíble).

Además, en el triple salto, pude ver un duelo asombroso entre el británico Idowu y el francés Tamgho, que tiene el récord mundial.

miércoles, 28 de julio de 2010

Eso es tenerse fe y no chingaderas.

Ni en la boca de los mejores jugadores del mundo, esos que cuestan millones de euros, ni Ronaldo cuando llegó al Madrid, mucho menos Messi, ni Alberto Contador al empezar el tour, ni Armstrong cuando creó su equipo, ni Jordan cuando jugaba en los Bulls, ni Jackson cuando llegó a los Lakers, ni Rafa Nadal al empezar Roland Garros, mucho menos el bueno de Federer, creo que ni siquiera Maradona cuando tomó la selección (pero en este caso no estoy tan seguro)...

Nunca en mi vida había escuchado una declaración como la que leí hoy en un medio especializado en publicidad hispanoamericana. Y la comparo con el deporte porque es una declaración que sólo puede caber en el contexto "lúdico" del deporte.

“No vinimos a México a demostrar si somos o no los mejores; sino a intentar que una industria vaya para un lugar”

Dice Adlatina.com que dijeron Aregger e Ibarra, co-presidentes de DDB México, me imagino que no tengo que mencionar de qué país provienen los excelsos creativos. Uno se queda calculando qué es más soberbio, el creer que sos el mejor, el afirmar que vas a cambiar de un plumazo un mercado tan grande como el mexicano vos solo (bueno, con tu dupla), o el hecho de no evaluar que eso mismo deben haber pensado unos cuantos antes que vos (muchos de ellos habiendo pasado toda su vida "luchando" en esa "industria").

De hecho, miento cuando digo que es una declaración que nunca había escuchado: se escuchaba un discurso similar por los pasillos de una empresa para la cual yo trabajaba, de alguien proveniente del mismo país, que me hizo perder el trabajo y a algunos amigos. Por lo visto, aquel que lo decía todavía no lo ha conseguido.

Me he quedado pensando si, ahora que la industria de la publicidad mexicana vaya para ESE lugar, el monumento se lo dedicarán a estos chicos o a aquel otro que lo había dicho primero.

domingo, 25 de julio de 2010

Un rey le pide a un apóstol (que, por si agluien no lo sabe, murió hace algunos años) ayuda para resolver cuanto antes la crisis.

No, no es un cuento de la alta edad media, es España.

"Te pido que nos ayudes a conservar y mejorar día a día lo mucho que hemos conseguido, así como a promover el diálogo y el consenso, la tolerancia y el respeto mutuo, el amor, la justicia y la equidad para reforzar los pilares de nuestra convivencia y libertad en torno a las reglas y principios que nos hemos querido dar" dijo Juan Carlos en Santiago de Compostela.

Mientras tanto, parece que el apóstol tiene los ojos puestos en el tenis, el fútbol, el ciclismo, las motos y la fórmula uno.

Por la verde.

En este momento Alberto Contador y Mark Cavendish están rodando juntos en el apacible comienzo de la etapa de la alegría, los brindis y los saludos. Cavendish le va diciendo algo, Alberto sonríe. Al otro lado del español, a su derecha, va Petacchi luciendo su malla verde. La única emoción que le queda al día de hoy es, precisamente, el combate por esa malla.

Para eso falta un rato, una hora y veinte más o menos de camino hacia París. En los campos Elíseos, me parece, ganará Cavendish, el niño malo de la Isla de Man, su quinta etapa de este tour (algo que la mayoría de los grandes ciclistas no logran conseguir en toda una vida). Para quedarse con la malla verde, Petacchi tendrá que entrar entre los tres primeros, algo que parece, también, bastante probable. Habrá que ver que hace Hushovd.

Eso es lo que falta dilucidar, eso y qué pasó con lo que encontró la policía en la casa del italiano y que, sin embargo, no lo obliga a abandonar esta competencia como si ha pasado en otras oportunidades con otros ciclistas (no deja de ser extraño que un hombre de 36 años se quede con la malla verde que es la que requiere mayor explisividad en las piernas).

El equipo Astana va todo junto, Vinokúrov tira besos a la cámara. Cuando lleguen, a cada uno de ellos le tocarán unos 50 mil euros. Premio escaso, la verdad, si lo comparamos con otras competencias de primer nivel. Pero bueno, es el ciclismo.

Arstrong se cambia el maillot al costado del camino, tratando de no perder protagonismo en el último día de su larga historia en el Tour. Parece de mal humor, su legendario mal humor.

En otro canal, Alonso va detrás de Massa y Vettel está cada vez más lejos por detrás en la abudrridísima fórmula uno. Ups, Massa lo deja pasar a Alonso.

Es domingo.

sábado, 24 de julio de 2010

Sufriendo y a lo Walkoviak.

No son muchos los ciclistas en la historia que han conseguido el Tour de Francia sin ganar ninguna etapa. A esta forma de triunfo se la conoce como "a lo Walkoviak" y es como obtendrá Alberto Contador su tercer tour.

En la etapa de hoy, contrareloj de más de 50 kilómetros, el luxemburgués Andy Schleck que está bastante lejos de ser un entendido en la especialidad, llegó a estar muy cerca de descontarle los ocho segundos de ventaja que tenía el español (a dos para ser más preciso). Luego, el español logró ir superándolo poco a poco hasta sacarle 31 segundos al final. Recordemos que esa fue la diferencia que le sacó en Balès, cuando la famosa falla de la cadena. No me faltaba razón al decir ese día que sería una etapa que daría que hablar.

Personalmente he vivido un tour que, a pesar de lo reñido entre estos dos competidores, adoleció de mayores emociones. Creo que la ausencia de esos grupitos de cinco o seis donde cualquiera puede atacar y todos son un peligro hasta que el más fuerte logra imponerse, le quitó la emoción de otras vueltas francesas. Y lo peor del caso es que la sensación que queda es que la cosa va a ser así por varios años.

De todos modos, es cierto que estamos presenciando la evolución de uno de esos ciclistas que quedan en la historia, porque es bastante probable que este no sea el último tour que gana este muchacho de Pinto, Madrid. Para el año que viene, le pediríamos una o dos etapas de montaña, nada más.

Antidoping: la excusa más increíble jamás escuchada.

vean, escuchen, presten atención, esta estrella de la natación española dice que no se presentó a los controles porque su madre no sabe inglés y su idioma es el español (aunque en el caso suyo, parece que eso también es dudoso).

viernes, 23 de julio de 2010

Parece que su cuerpo estuviera hecho de partes diferentes de las que constituyen el de los otros.


Si alguien que no ha visto muchas carreras, observa el sprint de hoy en Burdeos, le parecerá que ganar una etapa del tour no es algo tan difícil. Viendo ganar a Cavendish, cómo explicarle que eso no es así.

Hoy se lo vio un poco solo en la aproximación. De hecho, el Sky soprendió haciendo el trabajo que normalmente hace su equipo, el Columbia (¡¿Pero para quién?! ¿Para Boason Hagen?). Él iba entre los primeros, sí, pero un poco escondido, tapado en un grupo del que parecía que iba a costarle salir. De pronto Petachi movió hacia la izquierda y se hizo la luz, mágicamente, él se le puso a rueda, como si eso fuera una simple cuestión de voluntad. A partir de ahí sacó tantas ventajas que se dio el lujo de mirar hacia atrás y ver que el más cercano venía a cinco metros. Si lo pensamos fríamente, tendremos que llegar a la conclusión de que, o bien Cancellara le pasó el motor que antes estaba en su bicicleta, o bien su cuerpo está constituido de manera diferente al de los demás. Esta fue su cuarta victoria de este tour, el año pasado ganó SEIS, y ya lleva, en total, como catorce.

(En la foto, se aprecia claramente el contraste de su sonrisa con el sufrimiento de los demás. Petachi mira hacia el costado como pidiendo que alguien le explique, o tal vez pensando en lo que encontró la policía italiana en su casa)

No sé qué decir.


Había niebla, mucha niebla, apenas se veía la carretera, era el Tourmalet y nada menos que en su vertiente más dura. Los líderes de la competencia tenían nada más 8 segundos de diferencia. El escenario de la épica estaba armado y tenía unas cortinas preciosas de terciopelo.

El equipo del segundo endureció los primeros quilómetros de ascensión hasta seleccionar a unos 20 corredores, los más enteros. Entonces, a falta de 10 quilómetros para el final, los más duros, con rampas de ocho, nueve y diez por ciento, el que iba segundo, el más joven, atacó con valentía, a su rueda reaccionaron rápido el líder y el octavo de la general (que duró poco junto a ellos). Fue un momento de mucha emoción.

A partir de ahí, una larga subida de dos corredores que no pudieron, o supieron, sacarse diferencias. Un baile de una pareja con todos los movimientos demasiado bien estudiados, bailarines muy buenos en sus trabajos pero en una coreografía donde no cabía la sorpresa. Y en estas obras, la sopresa, la improvisación, el salir del guión, es lo que queda en la memoria, lo que pasa a la historia.

Al final, vimos el ataque esperado, vimos la reacción esperada, pero no vimos algo que sea memorable. De hecho, la memoria nos llevó al año pasado en el Ventoux (igual de famoso escenario) y pareció anunciar los años que vendrán. Para el próximo tour, Andy, si quiere pasar de este segundo lugar (que parece empezar a sonar a aquella milonga que tan bien tocaba Ulrich), tendrá que inventar una nueva rutina...

Igual, lo veo difícil. Está el Giro, claro, la Vuelta... Qué sé yo.

Cuando el payaso se convierte en el dueño del circo.


Y como no tenés nada que hacer, llamás a un bufón para que vaya a tu casa y alegre la fiesta de cotillón que has montado para que no se note mucho que la verdadera fiesta se terminó. El bufón va, claro, si lo tratás bien y le decís que es el mejor del mundo y siempre lo será, que puede seguir divirtiendo a toda la humanidad, aunque cada vez es más claro que ha perdido la gracia. Entonces, entre bromas y risas, aprovechás para hacer un pequeño anuncio, una cosa de nada...

Jajaja
Jijiji

Y todos contentos.

Jajaja
Jijiji

Bolívar y Maradona.
Da igual.

Batlle no está solo.

La diferencia es que aquel lloraba por vergüenza y este llora por orgullo.

jueves, 22 de julio de 2010

100 años del Col du Tourmalet (2)





100 años del Col du Tourmalet

Final en alto hoy. Bien en alto: 2.115 metros de ascensión. El tour celebra los 100 años del primer paso por los pirineos, en su cima más emblemática: el Tourmalet. Y por su vertiente más intensa: Barèges. Más larga, 19 kilómetros, y más dura, 7,5%, que la tradicional de Sainte Marie de Campan y La Mongie.

Que si Schleck está con la sangre en el ojo por lo de Balè (de la sangre de Petachi mejor ni hablar), que si es su última oportunidad, que si Contador aguanta o contraataca, que si se comportó con falta de ética, que si se pelearon, que si se amigaron... Bueno, todo eso puede quedar atrás hoy, la mesa está servida y allí estaremos para observarlo.

Sin embargo, no sé por qué, algo me dice que no pasará nada entre esos dos, como el año pasado en el Ventoux, la misma situación pero sin Armstrong y Frank a sus costados. Hablando de costados, yo vigilaría mejor lo que hagan Samuel Sánchez y Denis Menchov, ahí puede haber algo interesante.

Espero equivocarme y que Schleck tenga una de esas jornadas dignas de recuerdo y que Contador se defienda como un león. El Tourmalet no se merece menos.

Veremos.

miércoles, 21 de julio de 2010

Lo intentó.

Fue bonito de ver. Quizás fue la verdadera despedida, antes de París, el último intento de regalar uno de aquellos momentos épicos a los cuales nos tenía acostumbrados en el mes de Julio. Esos momentos que hacían que uno quisiese comprar una bicicleta (trek si daba el dinero) y salir a rodar, en el invierno frío de un país ventoso, imaginando que las leves pendientes de la penillanura eran el Alpe d'Huez, o el Luz Ardiden, o la Sestriere, o la Mongie... Esas cosas que hacen los héroes, propagar el eco.

Ayer Lance lo intentó en el Aubisque y mientras tiraba de la fuga con lo que le quedaba, mientras Barredo o Fedrigo lo atacaban y el volvía, sentado y sufriente, a prenderse, pensaría, seguramente, en lo difícil que es hacerse viejo, en lo destructores que son los años, en que todo llega a todos más tarde o más temprano y aquellas cumbres, en las que sus piernas hacían girar al mundo del ciclismo y de la televisión detrás suyo, se parecían más ahora a lápidas de piedra sin desbastar.

O quizás pensase, con todo ese calor, en aquel 21 de Julio del 95, cuando ganó su primera etapa en Limoges y se la dedicó a Fabio Casartelli. Las piernas y los quilómetros le iban diciendo que ya no iba a ser posible pero al final, hizo el amague, el ademán de seguir el sprint de Fedrigo y Casar. Y se quedó en eso, una despedida casi imperceptible, un gesto menguado, un ejemplo insignificante de un esfuerzo gigante, de esos que hacen las personas normales y que nadie nadie nadie ve ni verá.

lunes, 19 de julio de 2010

Se hablará de este día.

Estaba mirando la etapa de hoy en el tour y, viendo que la cosa venía un poco tranquila, dije: ¡vamos, regálenme un poco de emoción por mi cumpleaños!

Parece que Schleck me escucho, en seguida pegó un palo y atrás saltaron pocos. El luxemburgués iba decidido cuando, bueno, lo que todos vieron, se le salió la cadena y no la supo poner rápidamente, tuvo que apearse y fue su fin, Contador venía lanzado y NO ESPERÓ. A partir de ahí, se vivió uno de los descensos más emocionantes que yo haya visto. Con el corazón en la boca y con ocho segundos de diferencia, Contador le robó el maillot jaune a Andy.

Se hablará de este día, de la "limpieza" o la "suciedad" con la que el español ganó este tour (a partir de ahora, veo difícil que Schleck pueda retomar el liderazgo con una diferencia que acolchone su debilidad en la crono del sábado), de sí hay que ESPERAR o no hay que ESPERAR, de que ya lo ESPERARON en Spa, vendrá a la memoria de todos la caída de Lance en Luz Ardiden y la caballerosidad de Ulrich...

Es lo que yo ESPERABA. Gracias por el regalo!