jueves, 25 de febrero de 2010

...y ya que estamos adentro de este iglú.

Otra de Antònia Font, ahora en vivo y con orquesta.



DINS AQUEST IGLÚ
Es meu desert, sempre es meu desert,

ses flors són margalides.

Un sol en blanc, cases, oceans,

ses algues són marines.



Mi desierto, siempre es mi desierto
Las flores margaritas
Un sol blanco, casas, océanos
Sus algas son marinas.


Tancam es ulls, imaginam

fosca i silenci totals.



Cerramos los ojos, imaginamos
Oscuridad y silencio totales.


Espai obert, fins i tot el cel,

són platges infinites.

Es aliments més primordials,

falta i defecte brutals.




Espacio abierto, incluso el cielo
Son playas infinitas.
Los alimentos más primordiales
Falta y defecto brutales.


Ses coses no són fàcils per ningú

dins aquest iglú
tan descongelat,

tanta longitud, 

tan ple de finals,

tan privat de tu.




Las cosas no son fáciles para nadie
Dentro de este iglú
Tan descongeldo,
Tanta longitud,
Con tantos finales,
Tan vacío de tú.


Es meu desert, sempre es meu desert,

són cactus, són espines.

Un sol en blanc, ficus, vegetals,

ses plantes signifiquen.



Mi desierto, siempre es mi desierto
Son cáctus, son espinas
Un sol en blanco, ficus, vegetales,
Sus plantas significan.


Tancam es ulls, imaginam

fosca i silenci totals.




Cerramos los ojos, imaginamos
Oscuridad y silencio totales.


Ses coses no són fàcils per ningú

dins aquest iglú
tan descongelat,

tanta longitud, 

tan ple de finals,

tan privat de tu.




Las cosas no son fáciles para nadie
Dentro de este iglú
Tan descongelado,
Tanta longitud,
Con tantos finales,
Tan vacío de ti.


Ses coses no són fàcils per ningú

dins aquest iglú
tan descomunal,

ple de calabruix,

tanta llibertat,

tanta magnitud.




Las cosas no son fáciles para nadie
Dentro de este iglú
Tan descomunal,
Lleno de granizo,
Tanta libertad
Tanta magnitud.


Ses coses no són fàcils per ningú

dins aquest iglú
tan descongelat,

tanta longitud,
tan ple de finals,

tan privat de tu.


Las cosas no son fáciles para nadie
Dentro de este iglú
Tan descongelado,
Tanta longitud,
Con tantos finales,
Tan vacío de tú.

En Rusia


Pocas veces me gustó tanto una letra y tan poco los arreglos de su versión musical. Pero tanto me gusta la letra que no paro de escuchar la canción. “A Rússia” (del disco con el mismo nombre, 2008) es de un grupo mallorquín llamado Antònia Font, el autor es Joan Miquel Oliver (en mi humilde opinión, y de lo poco que he visto, uno de los creadores más interesantes en catalán). Como no encontré traducción, arriesgo una (aun sabiendo que me equivoco en varias cosas, por algún lado se empieza).
No sé quien hizo el videito pero es divertido, por su combinación extraña de linealidad y riesgo de sentido.

Catedrals plenes de sargantanes,

són verdes, són blanques,

i una flor surt dins una teulada

més groga i més alta.



Catedrales llenas de lagartijas
Son verdes, son blancas,
Y una flor que surge desde el tejado
Más amarilla y más alta.


Dues cullerades de sucre,

suc de taronja, sa boira d'Escòcia.

Dues cullerades de sucre,

suc de cafè, cafè de Colòmbia.




Dos cucharadas de azúcar,
Zumo de naranja, su niebla de escocia.
Dos cucharadas de azúcar,
Zumo de café, café de Colombia.


Catedrals amb dormideres i dones,

se tanquen ses portes,

i, dedins, jo sé que ja som a Rússia

i tocant sa veritat
d'una rasca insuperable.

A Rússia hi viu sa gent amb zero graus,

se congelen i s'aguanten.




Catedrales con dormideras y mujeres,
Se cierran sus puertas,
Y adentro, ya sé que estamos en Rusia
Y tocando su verdad
de una rasca insuperable.
En Rusia vive gente a cero grados,
Se congelan y se aguantan.


Dues cullerades de sucre,

suc de taronja, ses faldes d'Escòcia.

Dues cullerades de sucre,

suc de cafè, cafè de Colòmbia.




Dos cucharadas de azúcar,
Zumo de naranja, sus faldas de escocia.
Dos cucharadas de azúcar,
Zumo de café, café de Colombia.


Catedrals amb dormideres i dones,

se tanquen ses portes,

i, dedins, jo sé que ja som a Rússia

i tocant sa veritat

d'una rasca insuperable
.


Catedrales con adormideras y mujeres,
Se cierran sus puertas,
Y adentro, ya sé que estamos en Rusia
Y tocando su verdad
de una rasca insuperable.


A Rússia hi viu sa gent amb zero graus,

se congelen i s'aguanten.


A Rússia i tocant sa veritat

d'una rasca insuperable.

A Rússia hi viu sa gent amb zero graus,

se congelen i s'aguanten.




En Rusia vive gente a cero grados,
Se congelan y se aguantan.
En Rusia y tocando su verdad
De una rasca insuperable
En Rusia vive su gente a cero grados,
Se congelan y se aguantan.

miércoles, 24 de febrero de 2010

otra fotografía similar

Hace algún tiempo, un amigo me contó de una foto, de los tiempos iniciales de la dictadura en Uruguay, en la que estaban retratados muchos niños pequeños hijos de presos políticos, en una parte abierta de un penal (creo que era Punta Rieles). Aquella foto era muy impresionante y yo escribí el siguiente texto que también aplica a la foto de recién.


cuando seamos viejos recordaremos
a los niños que nacieron en cautiverio
una mano pequeña saludando en la ventana
y el viento colándose por los cristales rotos
de libertad, punta rieles
o el cuartel de los blandengues.
fuimos a verlos cuando empezaba el invierno
tenían azules los cuerpos desnudos
y la señora que los hizo nacer
lloraba o se reía en una habitación contigua.
los niños que nacieron
en cautiverio no tenían lágrimas
abrían sus bocas pero estaban mudos o tal vez
nosotros fuéramos los sordos.

ahora que los niños ya crecieron
y tienen vidas propias que desconocemos
queda aquella foto en blanco y negro
postal de los paisajes que se prenden con la luz
de los recuerdos. y por eso cuando estemos en la época
de los cuentos que nadie quiere escuchar, recordaremos
esa causa que germina como el óxido en un marco de metal dejado afuera
las horas que los guardias dedicaron
y las que ocuparon en torturar a sus madres
la justicia, que es una letra más del alfabeto de los muertos
vendrá a posar su mano blanca
sobre nuestras frentes y las lágrimas
eso que parecía un mito con laureles
vendran a humedecer la tierra para que los niños
que nacieron cuando sus madres estaban tristes
y sus padres desaparecidos
se iluminen en nuestra memoria

Una fotografía.


La vi recién en Clarin.com, es una foto muy impresionante. Son dos hombres que acaban de conocerse. El de la izquierda tiene 32 años y es el hijo, el de la derecha, el padre. La madre, la que falta, fue secuestrada en 1977 con cuatro meses de embarazo y es una de las tantas desaparecidas argentinas. Están en una conferencia de prensa, sin embargo, los micrófonos están suspendidos, armas en reposo, como si a los protagonistas se les hubiera permitido un mínimo espacio de relajación, personas que acaban de hacer público el hecho de que no se conocen todavía pero tienen tanto que decirse, tantas preguntas que contestar el uno al otro, fuera de los micrófonos. Es este un momento en el que hablan las miradas.

Nadie podría dudar que se trata de padre e hijo: tienen los mismos ojos (incluso el izquierdo un poco más cerrado que el derecho), la misma nariz, la misma cara, aunque las orejas del hijo se abren un poco más. Sin embargo, el joven parece más joven de lo que es, y el "viejo", parece más viejo. Hay algo en las miradas, como de renacido en uno y como de cansado en el otro. Para uno se abre un nuevo mundo, un nuevo nombre, una nueva familia, una nueva vida; para el otro se cierra una etapa de muchos años de búsqueda ("Haber encontrado a Francisco es lo que tenía que hacer, por su madre que está desaparecida" dijo en la conferencia de prensa), se concreta una vieja esperanza pero, al mismo tiempo, vuelven una cantidad enorme de fantasmas (él escapo de la emboscada en la que fue capturada su mujer y huyó a Suecia). Su forma de mirar es la que más impacta. Está observando a la cámara, a nosotros, de frente, con algo de confusión, como ido, mientras el hijo mira a un punto en el costado. En sus ojos hay bastante emoción, algo de alegría pero también un poco de tristeza. La mano izquierda que apoya con levedad, con timidez, sobre el antebrazo de su hijo tiene un anillo que nos dice que ha rehecho su vida, han pasado muchos años, pero ese hijo suyo, será siempre el recordatorio de aquel día.

Pero ya, estos dos tienen mucho que contarse, dejémoslos en paz.

martes, 23 de febrero de 2010

Un disco precioso

Todavía no sé bien cómo llegué a él, pero es uno de esos músicos a los que uno, cuando llega, se pregunta: ¿cómo es que no lo había escuchado antes? Se llama Wayne Horvitz y, buscando, sí que lo había escuchado antes, pero como parte de las formaciones múltiples de John Zorn o en grabaciones de Bill Frisell. Ahora lo descubro como líder de un cuarteto llamado Sweeter than the Day (Timothy Young en guitarra, Erik Eagle en batería y Keith Lowe en contrabajo). En el 2004 grabaron en Seattle, durante cuatro noches que deben haber sido muy inspiradas en el Jewell Box Theatre, un disco doble que salió al año siguiente y se llama "Live At The Rendezvous". Un disco delicado, refinado, elegante: precioso. Una de esas obras tan "dulces" que con el tiempo pueden llegar a empalagar (como pasa con algunas cosas de Mehldau), pero hasta entonces, lo voy a seguir disfrutando.

lunes, 22 de febrero de 2010

Y entonces, bajando del monte al atardecer de un día de invierno y sol, frente a las aguas que trepaban al cielo, me amigué con Freddie Mercury.


El sábado hizo un día espléndido, con sol ininterrumpido y ese cielo celeste profundo que sólo se ve en invierno. Fuimos a Montjuïc, caminamos, comimos en el Gato Negro, subimos hasta esa fortaleza que, con mucha buena voluntad, aquí llaman “Castell” y desde donde puede verse toda la ciudad y el Mediterráneo, del Maresme al prat del Llobregat, bajamos a la fundación Joan Miró y al salir, cuando ya el sol abría la ventana de la noche, descendiendo la imponente escalera del Museo Nacional de Arte de Catalunya, vimos las aguas de la “Fuente Mágica”, que está a los pies del monte, comenzar su elegante danza iluminada al son de un vals vienés. Estuvimos observando este espectáculo hasta que el frío nos hizo emprender la marcha rumbo a la plaza España. Pero justo al pasar a su lado, la fuente renació con una nueva canción, se trataba de aquella “Barcelona” que fue himno de los juegos olímpicos del 92 y que yo recordaba como algo grandilocuente y pretencioso. Sin embargo, ahí, en medio del turismo internacional, rodeado por las aguas que cambiaban de formas y colores, las voces de Freddie Mercury y Montserrat Caballé cobraban nuevos brillos e intensidades mayores. Pensé en Luis de Baviera escuchando a Wagner e imaginando su castillo de ensueño y, aunque pueda parecer tonto (y no sólo parecerlo), me emocioné. De repente, sorprendido, escuché desde otro lado toda aquella música que antes entendía como exagerada y ampulosa y la comprendí. Entonces, me amigué con las veleidades operáticas de Freddie Mercury, descanse en paz.

miércoles, 17 de febrero de 2010

Valió la pena esperar tanto

Se llama Heligoland y acaba de salir, es el nuevo disco de Massive Attack. En octubre se había podido escuchar el adelanto, "Splitting the atom", que, en mi modesta opinión, no sólo fue de lo mejor que escuché en el 2009, sino que está entre las mejores canciones que han hecho estos muchachos de Bristol.

El disco entero responde bien al nivel antes mostrado y se codea con aquellos "Protection" o "Mezzanine" que tanto se escuchaban en las agencias de publicidad como música de fondo. Muy recomendable.

martes, 16 de febrero de 2010

La identidad es una condena

Hoy hace cuatro años que me fui de mi país de nacimiento. Es una de esas fechas que uno recuerda. He escuchado a varios inmigrantes coincidir en ese punto. Irse es como empezar a vivir una nueva vida, como un cumpleaños. Sobre todo si no hay una fecha, ni una voluntad, clara o cercana de regreso.

Hace poco, unos amigos uruguayos (todos ellos inmigrantes), me invitaron, con gracia, a sumarme a un grupo en facebook denominado "yo no elegí nacer en uruguay... simplemente tuve suerte". La primera parte de esa afirmación tiene que ver con algo en lo que creo profundamente: nacer en un lugar o en otro es una fatalidad y nadie debería ser juzgado por ello, en ningún sentido. Eso no tendría que ser una ventaja o una desventaja para nadie. Esto, que parece tan obvio y fácil de comprender, se desmiente diariamente en casi todos los países del mundo. Los nacionalismos insisten en diferenciar a una persona de otra por el simple hecho de haber nacido diez quilómetros más acá o más allá. La segunda parte, la chistosa, de la afirmación implica todo lo contrario, considera el hecho de nacer en Uruguay como una fortuna, algo, cuando menos, discutible. De todos modos, lo mismo dirá un mexicano, un argentino o un chileno. En ninguno de los casos me causa ninguna gracia.

Con discursos similares, todos los "aldeanos vanidosos" (al decir de Martí) del mundo promulgan la superioridad de sus feudos sobre los vecinos y elaboran complejísimos discursos que inventan tradiciones, ensalzan costumbres y construyen identidades. Hace poco escuché a Félix de Azúa, uno de los pensadores más interesantes que se puedan leer en idioma español, decir que "la identidad es una condena" (yo agregaría que es una condena por un crimen que no se cometió) y que lo mejor que puede hacer el ser humano es traicionar su identidad.

Cuando yo me fui de Uruguay fue, entre otras cosas, para verme desde otro lado, para trascender la eventualidad de un nacimiento, para forjar una nueva identidad que no dependiera de lo nacional. A mí me gusta mucho el lugar en el que nací, allí tengo a mi familia y a mis amigos, me siento muy cómodo cuando voy porque lo conozco y me reconozco, pero desde hace hoy cuatro años, estoy tratando de huir de esa zona de confort y de traicionarme, esperarme a la vuelta de la esquina y emboscarme, cuantas más veces mejor. Cada vez me siento menos uruguayo (aunque extraño mucho algunos lugares de ese país y sobre todo a alguna gente) y me da más pudor la gente que se vanagloria de serlo. Los 16 de febrero celebro el impulso que me llevó a empezar el viaje.

sábado, 13 de febrero de 2010

Todas las armas de un ejercito implacable puestas en manos de un general sin ganas de victoria.

Estás en un bar y el dueño pone "Vinagre y rosas", entre las conversaciones, te das cuenta de que estás escuchando a Sabina pero no sabrías decir qué, no reconoces de qué disco se trata y tampoco importa, es Sabina; se ha vuelto música de fondo. Al rato, se te ocurre que debe ser el último disco, que todavía no has querido escuchar. Al otro día te dices que ya, que ahora que pasó la fiebre, que fue el disco más vendido (lo cual da testimonio de que todavía hay gente que compra discos) y todas esas cosas, hay que oírlo. Te dispones a hacerlo, reparando, como siempre que se trata de este autor, en las letras. Ojalá no lo hubieras hecho.

De los muchos imitadores que tiene Sabina en tantos bares nocturnos de latinoamerica he escuchado a más de un par. Cantan sus canciones a la perfección (mejor que él en muchos casos) y le ponen todo ese sentimiento devoto. El problema empieza cuando se ponen a interpretar sus propias composiciones. Entonces, todo el repertorio de trucos Sabina se transforma en juegos cursis de palabras redactados por un triste aficionado a los crucigramas de diario de segunda provincial, inocente y voluntarista, como cualquier canción de Ricardo Arjona. El último disco de Sabina es eso, un remedo del talento, fórmulas vacías, todas las armas de un ejercito implacable puestas en manos de un general sin ganas de victoria. Y lo terrible de escucharlo con atención es que el artificio, cuando está mal hecho, deja ver lo que hay detrás y si uno va detrás, es decir al pasado, empieza a fijarse en las costuras y puede que todo se estropee. Por eso no le demos muchas vueltas, olvidemos el vinagre y las rosas y quedémonos con el whisky sin soda y los crisantemos. Y ya.

Una aclaración necesaria: el disco está hecho con todas las de la ley, es nuestro Sabina, suena igual que cualquier disco de Sabina, allí está su rockcito con sello Varona, la rancherita con ilusiones mexicanas, la rumbita agridulce, la baladita melosa con coros femeninos... Si fuera el único disco editado por este cantautor se podría escuchar y hasta resultaría simpático (hay una canción incluso, "Agua Pasada", muy bonita: "Lo atroz es no querer saber quién eres/ agua pasada, tierra quemada/ que dé igual esperarte o que me esperes/ que no seas tú entre todas las mujeres/ que la cuenta esté saldada" ¡olé!). El problema es lo que hay detrás, porque allí está el talento de un enorme artesano con mucho oficio. Un artesano que no tenía algo para decir pero estaba obligado a decir algo y puso en ello todo su oficio, eso es lo que hay: mucho (oficio, poco) Sabina.

Y sin embargo... seguiremos siendo fieles de este credo de todos modos y hasta siempre.

viernes, 12 de febrero de 2010

Efemérides

Hoy hace un año que estoy aquí.

jueves, 11 de febrero de 2010

La primera vez que vi a Velázquez

He quedado boquiabierto. El sábado fui al Museo del Prado en Madrid y me encontré frente a Velázquez. Sí sí, ya sé, es un lugar común y no es la primera vez que tomo contacto con sus pinturas, pero sí es la primera que las veo colgadas de una pared pintadas por sus manos.

Hablando de manos, tal vez sea importante recordar que, en la época en la que este hombre concibió y llevo a cabo aquellas obras, los artistas eran unos tipos que desde muy pequeños aprendían trabajando el arte ("Virtud, disposición y habilidad para hacer algo" según la primera definición de la RAE) de sus maestros, ¿no les parece increíble? Quiero decir que para ser considerado un artista no bastaba con tirar una manguera con lucecitas rojas en el piso de un museo y llamarle torrente sanguíneo del museo. Había que tener una formación técnica, por llamarla de alguna manera.De hecho, se cuenta que este hombre nacido en Sevilla fue el mejor formado de la historia de la pintura ibérica en aquel entonces. Incluso después de haber hecho algo tan brillante (en muchos sentidos) como el "Triunfo de Baco", hizo un largo viaje a Italia para continuar su aprendizaje, copiando trabajos de maestros como Tintoretto.

Soy consciente de que es muy difícil apreciar una pintura de aquel tiempo para alguien como yo, que no entiende nada de arte y lo poquísimo que ha leído corresponde a una concepción tan diferente de aquella como un urinario difiere de una Venus. Pero yendo de turista paseandero, lo cierto es que me quedé parado frente aquellas telas con la boca cerrada pero muy muy muy abierta. Me da un poco de pudor decirlo pero me emocioné.

Para poner un punto final a esta evocación tan bonita, y como decía la divina Julia Moller, va nuestra reflexión del día de hoy. ¿Se acuerdan de un señor Walter Benjamin? Sí, el que definió aquello tan famoso del Aura de las obras de arte como "la aparición irrepetible de una lejanía por cercana que ésta pueda hallarse" y agregó, en una nota al pie: "...no se está suponiendo nada más que la formulación del valor de culto de la obra de arte en categorías de la percepción espacio-temporal. Lejanía es lo contrario de cercanía. Lo esencialmente lejano es en sí mismo, ya, lo inacercable. De hecho, la inacercabilidad aquí descrita es una de las principales cualidades de la imagen de culto."

Boquiabierto me quedé.

La primera vez que vi Guernica

He quedado boquiabierto (un poco menos que con Velázquez, pero boquiabierto). El domingo fui al Reina Sofía y me encontré frente a Guernica. Todo cuanto rodea al cuadro tiende a hacernos comprender que se trata de un trabajo hecho a la antigua (formato pre-revolución burguesa, digamos) cuando los artistas no vivían de hacer lo que se les diera la gana y venderlo en exposiciones a través de sus marchantes, sino que las obras les eran encargadas con un fin particular. Pensándolo bien, Guernica podría ser considerado como la publicidad más famosa de todos los tiempos. Igual que cualquier trabajo publicitario éste tenía un cliente: el gobierno republicano español; tenía un target: la comunidad internacional que acudía a la exposición internacional de París de 1937, tenia una competencia: las fuerzas franquistas; tenía un objetivo: promover la causa republicana en la guerra civil y tenía una fecha de entrega: 25 de mayo de 1937.

Es en ese sentido que el ala que lo alberga en el Reina Sofía de Madrid está eficazmente diseñada. Permite al turista paseandero como yo sumergirse en las circunstancias de creación de la obra que Picasso destinó para este encargo. Allí están los estudios que el artista realizó con miras a la concreción del cuadro (un total de 45), están las aguafuertes "Sueño y mentira de Franco" que concibió para el mismo cliente y con el mismo fin. Hay obras de otros artistas, entre ellos Miró, que se crearon con similares objetivos. Están las fotos que su amante Dora Maar realizó, a pedido expreso de Picasso, y documentan el proceso creativo. Incluso se puede ver la maqueta del pabellón español en la exposición de París, obra del famoso arquitecto catalán Josep LLuis Sert y de Luis Lacasa, en una de cuyas paredes (de 11 por 4) la obra fue expuesta originalmente.

Si ver la obra es imponente de por sí, su sola presencia genera admiración, intuir todo el proceso creativo es lo que más me atrajo e impresionó. Imaginar a Picasso pensando qué hacer; prever el acercamiento inexorable de la fecha límite (que nunca llegó a cumplir, por otra parte), hacer bocetos sin encontrar el tema, enterarse, en París, del bombardeo de Guernica el 26 de abril, leer los detalles en L'Humanité, decidir que esa era la idea buena para ese cliente y ponerse a trabajar. Debe haber sido una primavera febril y uno se pregunta si, en medio de la locura por terminarla, al artista se le habrá pasado por la cabeza que estaba realizando el lienzo más famoso no sólo de su obra, sino de todos cuantos se hicieron, por lo menos en el siglo XX.

Después de la Exposición Internacional de París y antes del final de la guerra civil, la obra viajó a Oslo, Estocolmo, Gotemburgo, Copenhague, Londres, Leeds, Manchester y Liverpool. En España, la desgracia no se detuvo, nadie pudo evitar que Franco ganara la guerra y se perpetuara en el poder, derrotando el sueño republicano hasta nuestros días. Pero no se le podrá reprochar a Picasso el no haber logrado su objetivo, su creación dejó a todo el mundo con la boca abierta y les hizo sentir (más que ver) el horror de que su país cayera en aquellas garras, cosa que todavía sigue haciendo.

miércoles, 10 de febrero de 2010

Honestos hasta el título.

Editada por Anagrama, se ve bastante en vidrieras la última novela de Frédéric Beigbeder, este muchacho que nos entusiasmó con aquella historia publicitaria que yo leí como "99 francos" y que Sergi Pàmies tradujo a euros a un tipo de cambio de 7.08. Lo seguí a este Frédéric porque era simpático, sin embargo, para mi gusto, su obra ha ido bajando en calidad hasta un punto en que dije basta para mí, esto ocurrió con "Window on the world". Su último trabajo se titula "Socorro, perdón".

Ayer vi el primer capítulo de la nueva temporada de Lost. En mi humilde opinión, desde su primer año, la serie, que tuvo uno de los mejores comienzos que yo pueda recordar, no ha ido sino bajando en la calidad de su trama hasta transformarse en un cualquiercosario en el que, para los escritores, vale todo. En España, la serie se exhibe bajo el sugerente título de "Perdidos" y parece hacer referencia a los guionistas.

Siguiendo con esta ola de sinceridad, se nos informa que la próxima novela de Paul Auster se titularía: "¿Ustedes que harían si tuvieran que editar un libro por año?" y la nueva película de Woody Allen: "Sí, puse a la mujer del presidente porque ya no tengo nada que decir".

martes, 2 de febrero de 2010

la música de estos días


No puedo dejar de escuchar este disco de Marc Ribot con el Lucien Dubuis trio (Lucien Dubuis: saxo alto - clarinete bajo y demás vientos, Roman Nowka: bajo - Lionel Friedly: batería). Es como si John Zorn se hubiera hecho adicto a Morphine (aquellos chiquilines que tanto ruido hicieron en los noventa) y estuviera soplando como James Carter. Por supuesto que también tiene toda la diversión, la inteligencia (¡y la pulenta!) a la que Ribot nos tiene acostumbrados. El disco se llama Ultime Cosmos y viene con un DVD, aunque eso yo no lo vi, aquí el trailer.

sábado, 30 de enero de 2010

Con un lejano olorcito a buen salvaje en el cine repleto.


Oh, James Cameron,
viejo lobo de mar y tierra y espacio sideral
lo has hecho de nuevo. Tú,
que cuando la robótica
y la informática amenazaban el futuro
de la especie, confiaste en nosotros
los humanos,
y nos diste a John Connor para que venciera a Skynet,
que cuando el amor
se ahogaba entre los humos de Seattle
sacaste a Di Caprio del fondo de un mar congelado
con el calor de la voz de celine dion, y ahora,
que somos los hombres azote del mundo
y sus especies todas, nos traes
Pandora y sus habitantes Na'vi.
Y todo esto,
en 3d.

Sí, me armé de valor, me blindé contra las largas colas y las críticas y fui a ver Avatar. Salí del cine satisfecho. Fui esperando ver una basura aburrida y me di cuenta de que el bueno de Cameron no nos iba a hacer eso. El problema es, como siempre, pedirle peras al olmo. Avatar en 3d es un bonito espectáculo para toda la familia, con acción sin límites, paisajes de ensueño, piruetas circenses, animales exóticos, árboles mitológicos y unos seres ecologistas que ni siquiera Greenpeace se atrevería a soñar.

James, tuviste que venir tú para mostrarnos lo malos que somos y como destruiremos todo con nuestra malignidad. Hay, eso sí, un detalle que viaja del pasado y nos conquista, los Na'vi se parecen bastante, en sus costumbres de convivencia con los otros habitantes del planeta, a lo que sabemos de los mayas del período formativo y el clásico. Y si uno lee la "Brevísima relación de la destrucción de las Indias", aquellas masacres se parecen bastante a estas matanzas. Claro que Fray Bartolomé de Las Casas no tenía 3d, y los mayas no tuvieron ningún avatar que los ayudara. Esas cosas siempre pasan en el cine.

viernes, 29 de enero de 2010

Toda esa basura al estilo David Copperfield.

Twitter explotó, los blogs ardieron, facebook se prendió fuego: había muerto J.D. Salinger a quien todos queríamos tanto.

J.D. Salinger, que era tan viejo y tan querido y tan lejano, que parecía que siempre iba a estar ahí.

¿Y por qué lo queríamos tanto?

Bueno, obviamente porque es uno de los escritores más importantes del siglo XX. Porque tiene esa famosa novela que todos los adolescentes deberían leer, me refiero al "Catcher in the rye". Porque tiene un cuento que, en mi humilde opinión, está entre los mejores de todos los tiempos (y muy arriba), me refiero a "Perfect day for banana fish". Porque nadie puede dejar de adorar a sus personajes, me refiero a Seymour Glass, a Buddy Glass, a Franny, a Zooey, a Holden Caulfield. Porque algo en el cariño que demostraba por los niños lo hacía enternecedor, aunque todas las noticias que llegaran de él lo describieran como un hombre atroz y salvaje. Porque parecía querer decir que el brillo que tienen los niños puede sacar lo mejor de nosotros que somos tan oscuros. Porque parecía entender eso.

Pero sobre todo, creo que lo que más nos seducía de él, lo que ponía su apellido entre las grandes grifas de la literatura universal, esas marcas que la gente utiliza en sus discursos aunque jamás haya tenido prenda suya entre las manos, como pasa con Kafka o con Rimbaud, es el enigma y el morbo. Nos encanta el misterio. ¿Por qué Kafka ordenó quemar todo? ¿Por qué Rimbaud dejó de escribir y se fue a traficar con escalvos y armas? ¿Por qué Salinger vivía escondido y era tan estricto con su vida privada? QUEREMOS SABER.

En un época en la que ser famoso es el objetivo de casi todos; una época en la que cualquier imbécil hace las estupideces más impensables con el único objetivo de salir en la tele, cuando el reconocimiento significa los millones de vistas que tiene tu video en youtube... Un personaje que tenía todas las credenciales para estar en todos los medios pero nunca lo permitió, un ser humano que protegía su privacidad a capa y espada, resulta heroico. Y es ese aspecto heroico de la vida de Salinger, lo que lo hace gigante, amable, amado. "All that David Copperfield kind of crap".

Hace unos años escribí un cuento que lo tenía como protagonista. Jugaba con su anonimato, con su famosa atracción por las jovencitas... Se llamaba “Toda esa basura al estilo David Copperfield”. Siempre pensaba en publicarlo antes de que Salinger muriera. Cada vez que me acordaba del cuento, pensaba en cuánto le quedaría al viejo de vida. Cuando me enteré ayer de lo ocurrido, mientras todos los lectores derramaban lágrimas, de un modo egoista, fue lo primero que me pasó por la cabeza: no llegué a tiempo.

De todos modos, para la literatura hacía tiempo que Salinger había muerto. Mentira, para la literatura, Salinger sigue igual de vivo que siempre, tal vez más.

jueves, 28 de enero de 2010

yeah!

Según el encargado del baño del bar-bar, este fue el diálogo que se produjo entre Salvador Cabañas y su asesino.

"¿Qué pasó Cabañas?" "¿Qué onda con los goles para que el América sea Campeón?" dijo el agresor ni bien vio entrar al goleador.

"¿Y tú quién eres?", respondió el jugador.

"El hijo de la chingada que te va a partir tu madre"

Entonces, sacó una pistola calibre 22 y le apuntó.

"Tírale, tírale si tienes muchos huevos" fue lo último que se le oyó decir al paraguayo.

Avatares de las palabras

Hará unos tres años escribí un poema que contenía los siguientes versos:

"la lengua de lo que no se dijo abalanzándose
sobre las cosas y sus avatares."

El poema se editó en el libro "escritos a la luz de las cosas que no se ven" hace unos siete meses (con el error, mea culpa, de que el verbo "abalanzar" está con uve, tal vez porque la del avatar de las cosas tiraba demasiado fuerte para ese lado).

En aquellos tiempos, tanto los de la escritura como los de la publicación, la palabra avatar estaba de vacaciones. Ahora tiene mucho trabajo, y no le va mal.

El otro día pensaba que hoy ya no podría escribirla, el peso que tendría James Cameron en su significación sería demasiado grande, insoportable, en la estructura de cualquier texto que no quiera hacer referencia a la película. De hecho, si hubiese sabido antes de que saliera el libro que la película más taquillera de la historia tendría ese título, lo habría cambiado.

Es un poema que habla de la muerte reciente de mis abuelos. Refiere, el término "avatar", a la reencarnación. Yo pensaba en la encarnación de los muertos en sus objetos personales y en cómo la gente que se quedó con ganas de decirles algo, a veces le habla a las cosas como si lo hiciera con ellos, en un gesto francamente desesperado de dolor y pérdida.

Supongo que los diseñadores de videojuegos (que fueron quienes originalmente dieron nuevo empleo a la palabra) la tomaron de la religión hindú, para la cual representa la encarnación de los dioses en la tierra. De ahí lo habrá sacado Cameron, aunque no sé porque no he logrado juntar la energía suficiente para enfrentarme al amontonamiento humano que significa ir a ver la película.

Lo cierto es que ahora, los pocos que lean mi humilde poema no dejarán de pensar en esas criaturas azuladas con nariz de boxeador. Pero bueno, a la palabra avatar le toca trabajar, lástima que no sea para mí.

miércoles, 27 de enero de 2010

Estos tipos no erran

A la vuelta de mi casa daban la última película de Woody Allen, ya en sus postreros días de cartel, y estrenaban "Un tipo serio", la más reciente creación de Ethan y Joel Cohen. Esto, la elección inevitable al ir al cine entre ver una cosa o ver otra, me hizo pensar que la única forma en que pagaría por una película de Woody Allen es si alguien me secuestra y la entrada es el rescate. Cuidado: como todo el mundo, he sido fanático, leí sus libros y su biografía, veía sus películas... perooooooo, amigo, hasta aquí llegué. Con Vicky, Cristina, Barcelona dije basta para mí.

En el otro rincón, estos chicos, también judíos y graciosos: "Burn after reading", "No country for old men", "The ladykillers", "Intolerable cruelty"... En fin, podremos discutir si una es mejor y la otra es peor, pero hijo, en todas la pasé muy bien. "A serious man" no fue la excepción. Al salir del cine no pude dejar de pensar que los Cohen se habían metido en el universo judío del que tanto rédito sacó el director neoyorquino. Y lo habían hecho de un modo que a él, ahora, le resulta muy muy lejano.

En este punto, con vuestro permiso, me gustaría establecer una comparación. Cuando un centrodelantero está haciendo goles y cada situación que el equipo le genera termina en la red, se dice que está enrrachado, in the zone dicen los gringos. Cuando la fortuna no lo acompaña, el público lo reprueba y el técnico lo conserva por su trayectoria goleadora, pero llega un momento en que hay un chico más joven que las manda a guardar, y para el técnico la cosa se le vuelve insostenible. Entonces, el goleador puede pasar una temporada como suplente y recuperar su forma, o puede irse a otro equipo y triunfar allí, pero para eso, es importante que por un tiempo vea las cosas desde afuera. Ya es tiempo de que Woody se siente en el banquillo y descanse (claro que es difícil cuando el nueve también es el dt).

Por suerte para el equipo, los Cohen están intratables y simplemente no erran.

domingo, 24 de enero de 2010

No, me parece que no: no vale todo.


Ya sé que no importa, Fogwill (padre), mi opinión. Es altamente probable que ni siquiera llegues a conocerla. Pero lo cierto es que a mí me encantaba el "Llamado por los malos poetas" y ahora, después de ayer, no sé. Quiero decir, me sigue gustando el poema pero algo me pasó cuando vi el comercial de coca-cola light que lo tiene como protagonista. No es una opinión meditada largamente, es una primera impresión, una sensación en caliente. Me produjo cierto malestar ver el anuncio.

No es que me moleste la publicidad; me gusta la publicidad, vivo de la publicidad y la disfruto, no todo el tiempo, pero cuando es buena la disfruto, como cualquiera. En particular, me han gustado mucho varios de los comerciales de coca-cola light que, como éste, dirigió Fogwill (hijo), pero no sé, algo no me sonó bien aquí.

También me gusta mucho la coca-cola. Me parece un invento buenísimo y me encanta desde niño. Ahora prefiero la zero a la light, pero tomé light durante años. Lo que puede ser es que me parece, humildemente, que la coca-cola es la coca-cola y la poesía es la poesía y la publicidad es la publicidad y acá como que se mezcla todo y, perdón, pero no de la mejor manera, y me da la impresión que ninguna de las tres cosas sale demasiado bien parada.

Y no es que sea un fundamentalista de la poesía. Seguro que no. Quizás sea que no es un comercial que utilice el poema sino que lo transforma, toma su espíritu "poético" y lo vuelve "publicitario". Este es un poema que, en cierta forma, jugaba con una "tierna esperanza", ironizaba cándidamente y llegaba a enternecer desde ese lado, esa falsa inocencia le permitía decir lo que decía y gustar. Ahora todo eso aparece trivializado y se desnuda la demagogia del sentimiento inicial. O quizás sea la voz, que supongo que es tuya, Fogwill (padre)... Quiero decir que no me gusta como está dicho el poema, sobre todo ese final grandilocuente con la música in crescendo. No me lo imaginaba así. Y supongo que está hecho en tono de broma, pero no me gusta, qué le voy a hacer. Además, me hace acordar mucho a Benedetti y eso me resulta desagradable (claro que esto es estrictamente personal).

Ahora, eso sí, agradezco a los Fogwills (padre e hijo) y a los creativos de esa gran agencia que es Santo (admirados Wilhelm y Anselmo y todos los otros que habrá detrás de esto) porque me hicieron dar cuenta de una cosa importante. Yo antes creía que valía todo, que cualquier cosa podía ponerse en cualquier lugar y podíamos mezclar todo porque todo daba lo mismo. Y también sabía reírme de la solemnidad de los poetas, los malos y los buenos, y de los artistas con mayúscula (ojo, me siguen causando gracia). Pero no es eso, no es que crea que la poesía vaya a salvar al mundo, aunque capaz que sí, ojalá, pero en todo caso, es que me di cuenta de que no vale todo. Eso es importante. Ya sé que estas cosas, Fogwill (padre), te causarían mucha gracia si por alguna casualidad llegaras a leerlas, y pensarías que soy un voluntarista imbécil (cosa que quizás sea cierta y con la que convivo a diario), pero bueno, es una sensación que tenía que expresar.

Ojo: mañana capaz que cambio de opinión.

Por las dudas, acá va el "Lllamado por los malos poetas". Lamentablemente, ahora no puedo dejar de leerlo de otro modo, eso me da un poco de rabia.


Se necesitan malos poetas.
Buenas personas, pero poetas
malos. Dos, cien, mil malos poetas
se necesitan más para que estallen
las diez mil flores del poema.

Que en ellos viva la poesía,
la innecesaria, la fútil, la sutil
poesía imprescindible. O la in-
versa: la poesía necesaria,
la prescindible para vivir.

Que florezcan diez maos en el pantano
y en la barranca un Ele, un Juan,
un Gelman como elefante entero de cristal roto,
o un Rojas roto, mendigando
a la Reina de España.

(Ahora España
ha vuelto a ser un reino y tiene Reina,
y Rey del reino. España es un tablero
de alfiles politizados y peones
recién comidos: a la derecha, negros, paralizados, fuera del juego).

Y aquí hay torres de goma, alfiles
politizados y damas policiales
vigilando la casa.

A la caza del hombre,
por hambre, corren todos, saltan
de la cuadrícula y son comidos.

Todo eso abunda: faltan los poetas,
los mil, los diez mil malos, cada uno
armado con su libro de mierda. Faltan,
sus ensayitos y sus novela en preparación.
Ah.. y los curricola,
y sus diez mil applys nos faltan.

No es la muerte del hombre, es una gran ausencia
humana de malos poetas. Que florezcan
cien millones de tentativas abortadas,
relecturas, incordios,
folios de cartulina, ilustraciones
de gente amiga, cenas
con gente amiga, exégesis, escolios,
tiempo perdido como todo.

Se necesitan poetas gay, poetas
lesbianas, poetas
consagrados a la cuestión del género,
poetas que canten al hambre, al hombre,
al nombre de su barrio, al arte y a la industria,
a la estabilidad de las instituciones,
a la mancha de ozono, al agujero
de la revolución, al tajo agrio
de las mujeres, al latido
inaudible del pentium y a la guerra
entendida como continuidad de la política,
del comercio,
del ocio de escribir.

Se necesitan Betos, Titos, Carlos
que escriban poemas. Alejandras y Marthas
que escriban. Nombres para poetas,
anagramas, seudónimos y contraseñas
para el chat room del verso se necesitan.

Una poesía aquí del cirujeo en la veredas.
Una poesía aquí de la mendicidad en las instituciones.
Una poesía de los salones de lectura de versos.

Una poesía por las calles (venid a ver
los versos por las calles...)

Una poesía cosmopolita (subid a ver
los versos por la web...).

Una poesía del amor aggiornado (bajad a ver
poesía en el pesebre del amor...)

Una poesía explosiva: etarra, ética,
poéticamente equivocada.

En los papeles, en los canales
culturales de cable, en las pantallas
y en los monitores, en las antologías y en revistas
y en libros y en emisiones clandestinas
de frecuencia modulada se buscan
poetas y más malos poetas:
grandes poetas celebrados pequeños,
poetas notorios, plumas iluminadas,
hombres nimios, miméticos,
deteriorados por el alcohol,
descerebrados por la droga,
hipnotizados por el sexo
idiotizados por el rock,
odiados, amados por la gente aquí.

En las habitaciones se buscan.
En un bar, en los flippers,
en los minutos de descanso de la oficina,
entre dos clases de gramática,
en clase media, en barrios
vigilados se buscan.

¿Habrá en la tropa?
¿En los balnearios, en los baños
públicos que han comenzado a construir?
¿En los certámenes de versos?
¿En los torneos de minifútbol?
¿Bajo el sol quieto?
¿A solas con su lengua?
¿A solas con una idea repetitiva?
¿Con gente?
¿Sin amor?

No es el fin de la historia, es
el comienzo de la histeria lingual.

Todo comienza y nace de una necesidad fraguada en la lengua.
Falsifiquemos el deseo:
Te necesito nene.
Para empezar te necesito.
Para necesitar, te pido
ese minuto de poesía que necesito, necio:
quisiera ver si me devuelves el ritmo de un mal poema,
que me acaricies con sus ripios,
que me turbes la mente con otra idea banal,
y que me bañes todo con la trivialidad del medio.

Y en medio del camino, en el comienzo
de la comedia terrenal, quiero vivir
la necedad y la necesidad
de un sentimiento falso.

Se necesitan nuevos sentimientos,
nuevos pensamientos imbéciles, nuevas
propuestas para el cambio, causas
para temer, para tener,
aquí en el sur.

Y arriba España es un panal
de hormigas orientales:
rumanas, tunecinos,
suecas a la sombra de un Rey.

Riámonos del Rey.
De su fealdad.
De su fatalidad.
De Su Graciosa Realidad.
La realidad es un ensueño compartido.
La realidad de España
es su filosa lengua pronunciando la eñe
y su mojada espada pronunciando el orden
del capital y la sintaxis.

¡Ay, lengua:
aparta de mí este cuerno de la prosperidad clavado en tu ingle,
suturada de chips, y cubre
nuestras heridas con el bálsamo de los malos poemas..!